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domingo, 28 de abril de 2013

Tupper Sex

La semana pasada me invitaron a un Tupper Sex. El primero al que asistía.
Y lo hice con una mezcla de curiosidad y escepticismo.
Personalmente los aparatitos de plástico no me ponen nada, de hecho me causan bastante rechazo si la idea consiste en utilizarlos a solas. Contemplar esos enormes falos dotados de las más extrañas y antiestéticas tecnologías, con ruedas metálicas, bolitas y 20 posiciones no causaron en mi el efecto esperado por la comercial, que animó la velada con interesantes anécdotas personales. Cuatro maridos, adicta al ejercicio con bolas chinas y con una piel sedosa gracias a un lubricante vaginal, son buenas razones para convertirte en organizadora de noches de látex y cuero.
Y no digamos de los dilatadores anales... Ni Christian Grey hubiese logrado que me animara a probarlos! La visión del cuarto rojo de placer se convirtió al instante en una mazmorra de la edad media. Ungüentos de olores y sabores para camuflar el olor y sabor de la madre naturaleza. Conejitos, conchas, huevos... y todo, cómo no! de color rosa!
La charla estuvo bien pero lo mejor llegó después.
Una vez hecha la compra, (porque en el momento en que se acerca una con la tarjeta en mano, el resto no tienen más opción que demostrar lo "abierta" que es en sus relaciones sexuales. Vamos! que la comercial se fue con una sonrisa de oreja a oreja) llegó la cena y las confesiones.
La confianza entre mujeres es algo de sobra conocido y allí no hubo quien se libró de contar, con pelos y señales, sus artes amatorias. Entre risas y algún llanto, desgranamos sin piedad nuestra intimidad más íntima.

Los problemas de cama suelen aparecer de la mano de la monotonía, la falta de confianza en una misma, y en la persona con la que compartes almohada. Cada persona es única y así debería sentirse. El deseo no empieza y acaba en cierta parte de la anatomía femenina, el gran orgasmo llega si antes te has visto reflejada en unos ojos que te ven como la diosa que todas llevamos dentro (sin michelines, celulitis, flacidez, con el pecho virgen de lactancias y un culo a la altura de las circunstancias), cuando la confianza de compartir cuenta corriente, hijos y olores en el baño llega al dormitorio. Cuando las risas despiertan al vecino, mientras intentas deshacerte de esa postura imposible que ni siquiera aparece en el Kamasutra. Susurrar al oído cual GPS, el camino correcto y perderse en otros inexplorados...
Por qué las mujeres somos asiduas a este tipo de eventos?
Es la pregunta que deberían hacerse millones de hombres.
El tópico de que los hombres siempre piensa en "eso", es absolutamente falso. Bueno, vale, esto no es del todo correcto. Más bien diría que ellos no son los únicos que desean tener una vida sexual plena y satisfactoria. Pero, coincidimos en el contenido? Nos satisfacen las mismas cosas?
Definitivamente no.
El "aquí te pillo, aquí te mato" está muy bien para una vez de cada diez, y la seguridad de que pulsando el botón A, les llevará al botón B, para llegar al esperado botón C... hacedme caso, llegará el día en que el botón A habrá muerto de puro aburrimiento.
Hay a quien le gusta disfrazarse, decir palabras obscenas en otros idiomas, compartir la cama con la caja de los "juguetes", el sexo medio público, gritar, callar, mirar, oír,... todo, todo es lícito y lo más probable, es que a lo largo de tu vida (con suerte y buena compañía), disfrutes de todo eso y más. Siempre que tu persona comprenda que la evolución de la especie comprende otros terrenos.
La sexualidad femenina es sencilla en su complejidad.

-Ven, acompáñame...
-Mmmm, a dónde me llevas?
-Deja que te tape los ojos... y ahora no te muevas. Confía en mi.
-Pero,... y ese ruido?
-Recuerdas mi noche de chicas? Yo también compré algo.



miércoles, 3 de abril de 2013

La becaria


Basado en hechos reales.
Los nombres han sido cambiados para preservar los lazos de compañerismo tan útiles en estos tiempos…

La nueva becaria es una belleza natural, sin artificios, delgada por arte y magia de la genética y, para colmo de males… extremadamente inteligente.
Han colocado su mesa al fondo del departamento de marketing, dotándola de una vista espectacular de los casi cuarenta empleados, que ocupan la planta siete de una conocidísima marca de moda.
Su objetivo es transformar su contrato en prácticas por un futuro prometedor con sólo demostrar su profesionalidad, y hacerse un hueco entre las compañeras que podrían ayudar en esa tarea… (…)
Han pasado tres meses y le han aumentado las horas! Todo marcha según el plan.
Ya ha asumido que “El diablo viste de Prada” no es ficción… en un ambiente femenino (y super pijo) por excelencia, se las ve y desea para combinar las prendas de su armario, para que parezcan nuevas y de rabiosa actualidad, ha aprendido a correr por los andenes de Renfe con los taconazos, que hasta hace poco reservaba para las grandes ocasiones (ahora entiende por qué hay moqueta en todo el edificio…).
Ya tiene compañeras que la buscan para ir a tomar un café!!
Tiene que esforzarse en mirarles de frente, ya que por las líneas de sus cuerpos no las diferenciaría nunca. Bueno, quizás a Paola… la pobrecilla aún no se ha recuperado del parto.
Da igual la edad o el estatus. Allí no se pasa de los 50 kg. Y no basta con tenerlos… hay que enseñarlos! Ya se ha acostumbrado a las grandes reuniones y a mantener la cabeza fría a pesar de las tri-compi (compañera + dos amiguitas turgentes a base de bisturí, que luchan por salir del minúsculo sostén y asomarse por el gran escote).
También se enseña, y mucho, la cuenta corriente. No es que te muestren su saldo, no hombre, no! Es mucho más sutil y efectivo. Escoged el camino más largo a tu mesa aferrada a un Fendi es pura matemáticas!

15:00h. Lugar: la mesa del fondo / Estado: La becaria se nos cae de sueño / Causa: el último proyecto del máster / Solución: azúcar y cafeína!!
-No me lo puedo creer! Pero nena, tú sabes lo qué estás haciendo??
-Qué, qué?- oh no! qué habré hecho? La habré cagado en la campaña con Paz Vega?
-Eso es un Kinder Bueno? Y acompañado por una coca cola? Y ni siquiera es Zero!! Eres consciente de las calorías qué lleva todo eso?
-Emm… bueno… yo es que… tenía sueño.
-Mírame a mi! Una ensalada y esta tarde al Gym.
Paola se une al corrillo.
-Vosotras creéis que puedo pasar del Gym por una tarde? Es que me ha bajado la regla y estoy puff.
-Claro que sí mujer!- Dice sin pensar la chica en prácticas aún sin domesticar.
-Pero es razón suficiente? Es que no me veo con fuerzas…
-Vas a ir! Y para darte ánimos te acompañaré yo. Por cierto, sabes qué han contratado a un entrenador personal que hace maravillas con las mamás primerizas?
La becaria vuelve a su mesa y recuerda nostálgica cuando su sueldo superaba los 500€ y podía permitirse ir al gimnasio dos veces por semana. Siempre le ha gustado el ejercicio desde sus años de atletismo infantil… Mientras vuelve la vista atrás y se deja llevar por los recuerdos, sus manos se dedican a llevar a sus labios el delicioso Kinder Bueno y la estimulante Coca cola… 




domingo, 17 de marzo de 2013

Los amantes pasajeros

Que no me sobra el dinero, es algo que ya sabéis todos los que aparecéis por aquí de vez en cuando.
Así qué imaginad lo que duele ir al cine y pagar los casi 10 euros, para comprobar como se cae un mito.
Después de convencer a mi acompañante de que Almodóvar es, sin duda, la mejor opción y enumerar todas las razones por las que ha de dejar de lado su animadversión ante el director manchego, incluidas las típicas utilizadas por las mujeres: -Por favor, hazlo por mi... (acompañada la frase por zalamerías varias), nos sentamos en las incómodas butacas y en la espera de que empiece la película, nos fijamos que los espectadores tienen algo en común. Parece que acaben de bajar del autobús del imserso!
Se apagan las luces y susurro: -Ya verás... va a ser muy divertida. Entre el elenco de actores que aparecen y el guión made in Almodóvar, es imposible que no te guste...
A los diez minutos empiezo a sufrir.
Dios mio! Qué les ha pasado a Cruz y a Banderas?? 
Mentalmente cruzo los dedos, esperando que se trate de un desliz del director, el intentar darle caché a la cinta, introduciendo tal espantosa actuación de los actores españoles que cruzaron el charco obnubilados por las luces de Hollywood. 
Ya ha pasado una hora y sigo sin entender nada. Tiene todos los ingredientes y aún así...
Los personajes se pasean sin más. La profundidad no pasa de las capas superiores y el surrealismo que nos hubiese hecho destornillarnos de risa, sólo arranca alguna risita incómoda en algunas señoras  coincidiendo con las escenas más subidas de tono.
Llega la gran actuación!! I'm so exited y el magnífico playback del trio de azafatos, Javier Cámara, Rául Arévalo y Carlos Areces se llevan toda la gloria de dos horas de película! Claro, que con ver el trailer era más que suficiente... (ahora mismo sólo soy capaz de acordarme del precio de las entradas y las palomitas y la cocacola... Dios!! Qué derroche para disfrutar de dos minutos!)
Tengo que admitirlo.
Almodóvar me ha decepcionado terriblemente.
A mi lado mi sufrido acompañante no hace más que repetir: -Es un caradura!!
Yo intento argumentar que una de sus virtudes y que le hacen tan especial para algunos (entre los que me encontraba hasta hace un momento) es precisamente hacer lo que le da la gana. Pero, cosa no habitual en mi, no insisto mucho en el tema y tarareo en bajito esa canción de las Pointer Sisters, que será (lo acabo de decidir) el único recuerdo que voy a coleccionar de esta tarde.




sábado, 9 de marzo de 2013

La guerra de sexos.

Siempre he defendido la igualdad entre hombres y mujeres. Siempre creí que la educación es la base que puede acabar con actitudes estereotipadas. Estaba equivocada.
Lo supe en el momento en el que Hugo me preguntó a gritos, dónde estaban las tijeras, que se encontraban a dos metros de él. Justo en el mismo lugar donde reposan desde siempre.
Definitivamente, los hombres y las mujeres somos diferentes.
¿Conocéis a alguna mujer, amiga, hermana, compañera,... qué no haya dicho en más de una ocasión: -No me entiende, no se pone en mi lugar. Es como hablar con una pared. No sirve de nada.-?
El diálogo está sobrevalorado cuando los interlocutores no hablan el mismo idioma.
La gran temida frase (temida por los hombres, claro): -Tenemos que hablar-, suele dar como resultado un monólogo que sólo sirve para desahogar las pequeñas frustraciones cotidianas.
Ella sueña aún, con el príncipe azul que volverá a casa, tras haber derrotado al dragón come princesas (jefes sin empatía hacía la vida familiar de sus empleados), y la rescatará derribando los muros de su prisión (lavadoras, berridos de niños hambrientos y cansados, cenas apresuradas,...). La estrechará entre sus brazos y, a pesar de sus ojeras, su pelo revuelto y esa ropa de "andar por casa" que ha visto tiempos mejores, la mirará a los ojos y le dirá: Eres preciosa!
Si encima acompaña a ese gesto, el quitarle el delantal y ponérselo él para acabar con las croquetas,... entonces se convierte ante tus ojos en un súper héroe!
Los años convierten a los hombres en unos seres acomodados en una vida sin sorpresas. Todo está bien, siempre, siempre... todo está bien. Llega una fecha especial y ellos corren en el último minuto a comprar algo que, espera que le guste, aunque claro... -Cariño, es que eres muy complicada. Nunca sé qué comprarte-.
Já! Si pensáis que sois las más difíciles de contentar... lo tenéis claro! Ese puesto está abarrotado. Qué digo? Lo clausurarían por sobrepasar el aforo permitido!
Es que es muchísimo más difícil preparar una cena romántica para dos. Unas velas de los chinos, una pizza congelada, la música que nos gusta y unas bonitas palabras susurradas al oído supone un sobreesfuerzo humano no compatible con la tetosterona.
Los descendientes de Adán siguen sin entender que Eva vive en cada una de nosotras.
La estabilidad está muy bien. Pero de vez en cuando, necesitamos un paseo en la montaña rusa para seguir respirando.
Él se queja del ser que le recibe en casa. Esa extraña mujer que le reprocha llegar tarde diez minutos, que llora al oír a su bebé llorar, que llora porque quiere desaparecer bajo el nórdico de su cama...
Él se queja de sus cambios de humor. Ella calla porque sigue teniendo la esperanza de que se acordará de una fecha especial. Aún espera el milagro... pasados dos días, la tormenta estalla. Él no entenderá por dónde apareció la primera nube.
Él la mira de reojo y sigue repasando el día, sin conseguir dar con lo que ha hecho mal... ella siente que ya no la quiere ni la desea como antes. Hoy ha ido a la peluquería. Su pelo es diez centímetros más corto, se ha maquillado con esmero, estrena vestido... Él sigue pensando...
Ayer fue el día internacional de la mujer trabajadora.
Mi jefe trajo bombones!
Y "mi persona" me preparó la mejor calzone que he comido en mi vida.
Hoy es sábado y hemos desayunado entre las sábanas. En estos momentos escribo esto, a la espera de que mi príncipe despierte de su coma televisivo y me dedique una sonrisa. He probado con un beso, pero nada. He probado a menear el trasero cuando me he levantado al baño... nada.
Maldigo el día en que coloqué la maldita pantalla frente a la cama!
Chicas: -no hay nada que hacer... Es imposible competir con esa capacidad innata de sólo poseen los hombres. No sabéis a qué me refiero?
Situación:
Frente a un televisor, viendo cualquier cosa sin interés alguno.
 Ella pregunta:
-En qué piensas?
Él contesta:
-En nada.





viernes, 1 de marzo de 2013

El talento anónimo

Supongo que no soy la única a la que le indigna ver, cómo personas con gran talento, pasan por esta vida sin más. Intentando sobrevivir sin haber conocido el reconocimiento y la satisfacción de vivir de los frutos de un don. Un don que parece estar reservado a los que nacieron en una cuna u otra. Aún cuando el talento verdadero y genuino no conoce de cuentas corrientes.
Quien diga que el dinero no provee de felicidad, o tiene los bolsillos llenos (y siempre los ha tenido), o ha asumido resignado lo que el destino le ha deparado.
Yo sigo soñando y eso me hace permanecer despierta. Sigo trabajando para esquivar las líneas que se trazaron sin mi consentimiento. Pero otros no creen lo suficiente. Hoy va por ellos.
Tengo una "pastel-hermana" (descripción de un pequeñajo de cinco años, con unos ojos como platos al ver a Goku en su pastel de cumpleaños).
Tras años de desempleo, y deslizándose por un túnel cada vez más oscuro, decidió llenar sus horas en algo que ocupase su mente y sus manos.
Recetas de internautas, azúcar, pincel en mano, improvisemos un molde, un color aquí, otro allá, más azúcar, el horno casi por estrenar, una primera obra, el deseo de mejorarla, un aniversario,... el reloj de la cocina marca las tres de la madrugada y al fin sonríe. Una sonrisa que merece y necesita. Una sonrisa azucarada.
Cuando crees que ya es imposible que te sorprenda, aparece con una caja de galletas, donde la propia caja es una gran galleta y en su interior guarda un mensaje de amor... un puzzle,... un ajedrez donde puedes comerte a la dama literalmente!. No hay límites.
Mi hijo es su fan número uno. Adora entrar en esa casa que huele siempre a magdalenas recién hechas, hojaldres, panecillos, cruasanes,... -Mamá, tengo tanta suerte de que la tata sea pastelera!
Nunca asistió a cursos, no puede costearse moldes y utensilios que facilitarían la tarea de crear esas hermosas flores que tanta pena da comérselas... sustituye las herramientas de los grandes pasteleros con dosis de creatividad e ingenio. Improvisa mangas pasteleras y con la punta de un pincel dibuja sobre la masa recién horneada. Hugo husmea el aire como lo solía hacer el oso Yogui. Yo me embriago de olor a arte.
A cada pastel se suma una discusión.
Todos los que han visto sus obras se preguntan por qué no está triunfando.
-Abre una tienda!. -Cualquier pastelería te contrataría!. -Crea una página web!. -Pero, lo has intentado?
Cuando asumes que el camino es el que es, que es mejor no dejarse llevar por la tentación (todos sabemos lo que le pasó a Caperucita...), cuando ves el tren pasar y crees que ha sido el último, ya no eres capaz de ver en los ojos de los demás, lo que no puedes ver en los tuyos. Admiración.
Mi familia es curiosa allá por donde la mires. Dotados con un pedacito de creatividad, y despojados de los recursos que materializaría los talentos anónimos que crecen en nosotros.
Hoy va por la tata!!



domingo, 17 de febrero de 2013

Kit Antiestrés

Vaya semanita! Los adictos a la información se sorprenden día a día, de la gran capacidad de sorpresa que tenemos los humanos.
Y la sobredosis de espanto está aumentando los niveles de estrés.
Somos muchos los que hemos pasado en los últimos tiempos, de sentirnos algo nerviosos, a comprobar como el cuerpo sucumbe a horas insomnes, pensando en soluciones descabelladas para sobrevivir al caos de una nueva realidad. En el último año he visitado a mi médico de cabecera, prácticamente las mismas veces que visité a mi ginecólogo cuando estaba esperando a Hugo. Y la respuesta siempre es la misma. Un estado de estrés excesivo hace que tus defensas bajen... Pues tal y como está la seguridad social, tendré que encontrar la manera de hacerme con un ejercito nuevo, ya que el mío se pasa más tiempo en huelga que trabajando.
La falta de tiempo y sobre todo de ingresos suficientes, hacen imposible las opciones típicas para aligerar mi mochila de preocupaciones. Gimnasio, clases de danza árabe (Ay! cómo hecho de menos reírme de mí misma intentando mover mis inexistentes caderas cual Shakira ante Piqué), noches de baile con una copa en la mano... aunque después de mi última salida se me quitaron las ganas... deberíamos ser como los cubanos y prohibir el reggaeton!
Me queda el recurso que me ha acompañado desde niña.
Hace tres días, una mezcla de ira, tristeza y cansancio, amenazaban con desdibujar la sonrisa que me obligo a ejercitar todos los días (prefiero arrugas en las comisuras de los labios, que entre las cejas).
A las diez y media de la noche, concluí que debía cortar de raíz con los pensamientos autodestructivos que ya desplegaban las tiendas de campaña en mi cabeza.
Llené la bañera justo al límite, me preparé un chai tea latte, mis cigarrillos y mi novela favorita desde que la descubrí a mis inocentes doce años. Cumbres Borrascosas.
Catherine sucumbiendo a la pasión frente a lo racional, Edgar Linton intentando endulzar al hipertenso que sueña con puñados de sal... el fantasma del pasado que vuelve a buscarte...
Sumergirme en la ambigua maldad/bondad de Heathcliff, mientras mi cuerpo aligera su peso bajo el agua, es el tratamiento antiestrés más eficaz y barato! 
Tras una hora, y con un parecido asombroso a un garbanzo, quito el tapón de la bañera.
Mientras el agua se desliza hacia abajo, mi sonrisa vuelve a aparecer.
Ya es hora de ir a la cama y hoy dormiré con el sueño profundo de un bebé.
Es domingo y la semana roza su fin.
Perdonad, pero tengo que dejaros... el agua empieza a acercarse peligrosamente al borde.




sábado, 9 de febrero de 2013

El tren de la vida

Siempre he creído que la vida es como un tren de mercancías.
En ocasiones, te conviertes en maquinista y son esos instantes, en los que tomas el mando, cuando consigues cambiar el rumbo escogido al azar. Tomas el control de un futuro inmediato, que con suerte, te llevará a la realización de un sueño.
Pero en la mayoría de trayectos, el que ocupa la locomotora no cuenta con la opinión de los pasajeros.
Si rescatásemos los sueños que teníamos de niños, si fuésemos capaces de volver la vista atrás y despegar del álbum esa foto desenfocada, la mayoría de nosotros nos volveríamos a meter entre las suaves sábanas de nuestra cama, para no querer levantarnos más.
Yo quería ser escritora. Quería viajar y escribir acerca de lo que veía y vivía.
Pero a mis quince me volqué en esa otra pasión. Esa que me hacía rellenar cuadernos con vestidos imposibles, maniquies estilizadas decoradas con galas horrendas que mis amigas veían tan cool.
Recuerdo una charla con la profesora de diseño. Nos preguntó qué metas nos habíamos trazado al haber escogido esa profesión.
La mayoría de mis compañeras fantesearon con ser la reencarnación de nuestra idolatrada Chanel, las más futuristas querían trabajar para Paco Rabanne, y las niñas de bien se decantaron por Dior.
Mi respuesta despertó una sonrisa en mi profesora y el asombro en las grandes diseñadoras.
Yo aspiraba a levantarme cada mañana feliz de ir a trabajar. No conseguía visualizar dónde, ni haciendo qué, únicamente quería hacer algo que me gustara de verdad, ganarme la vida disfrutando de cada momento fuera de casa.
Mi sueño resultó ser el más complicado de todos.
Olvidé que las facturas no se pagan con sonrisas, que trabajar con dedicación no siempre es recompensado, que el respeto hacia el trabajo de los demás no es algo común, que las crisis financieras te hacen recordar a ese novio que tuviste en la adolescencia, hijo de papá, y te hacen arrepentirte de haberle dejado por un defectillo de nada (la de besos que le dí para no escucharlo hablar...).
Conseguí trabajo y me siento afortunada. Afortunada de ocupar ocho horas al día con muchísimo trabajo, volver a casa corriendo para preparar cenas, poner lavadoras, acostar a mi hijo con el desespero de verle crecer a pasos agigantados sin apenas darme cuenta, volver a mi ordenador para trabajar en proyectos que siguen siendo un sueño, algún gráfico remunerado, que con suerte me llegarán para una compra en Mercadona, comprobar en la página web del banco que mis gastos suben y mis ingresos de hoy son la mitad de hace tres años.
Estimado señor maquinista,
Hace mucho que no rozo la piel de esa palanca que cambia de raíl....


sábado, 2 de febrero de 2013

Un sistema a la deriva.

Vaya escándalo que se ha montado!
Si hacemos caso de eso de: "lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal", no nos está yendo nada mal...
España y su gobierno, de gomina y trajes a medida, ha sido portada de todos los medios internacionales. Hoy el mundo, posiblemente, ya sepa ubicarnos en el mapa.
Sobres, anotaciones con letra fina en cuadernillos, donde hay que sobrescribir hasta el título de saldo, declaraciones apresuradas, desmentidos que no desmienten nada, y el cuarto poder haciendo uso de de esa "libertad", que ya nos parecía a muchos, una moda del siglo pasado.
Dinero negro que viaja hasta convertirse en "verde dólar".
La indignación que empapa millones de hogares de españolitos, pidiendo dimisión.
Nunca he creído en la política. Creo que el que llega a la cúpula de un partido, ha debido dejar por el camino el cadáver de la renuncia a una vida. La empatía se hace imposible, si tu vida se resume en ejercer el poder que te conferirá un cargo.
Ya nadie recuerda que la base de una democracia, es el derecho a votar a quien te representará como pueblo.
Yo no he votado nunca. No he encontrado aún, ni a la persona ni al partido, que represente fielmente a lo que soy y creo.
La ilusa que vive en mí, cree que el mundo está hecho de colores, que para determinados momentos el negro es la mejor opción, que en primavera está bien dejarse llevar por los estampados multicolores, una camiseta blanca con vaqueros ha de ser el principio de un buen fondo de armario...
Por qué, entonces, he de definirme con un sólo color? Por qué, un país entero ha de ser dirigido bajo una única ideología?
Yo también pido dimisión. Pero no puedo ni quiero quedarme ahí. Es demasiado fácil...
Yo pido una renovación completa de un sistema, con claras pruebas, de servir únicamente a unos pocos.
Yo convertiría al pueblo en la profesora de preescolar que obliga a los pequeños líderes de clase, a reconciliarse mediante un ejercicio común.
Aprovecharía los dones de ambos, haciéndoles trabajar codo a codo.
Pertenezco a una generación que creció con las historias de una dictadura. Alucinando de que un beso en la calle pudiese ser objeto de una detención. Creíamos, equivocadamente, haber nacido bajo el sol de la libertad y las oportunidades. Que el sacrificio de nuestros padres y abuelos se había visto recompensado.
Hoy mis padres viven con miedo. Miedo al futuro de sus hijos y sus nietos.
Si mañana mi jefe se acerca con un sobre, no dudaré en cogerlo.
No voy a decir que me guste, pero si eso significa que mi columna de ingresos se acerque un poquito a mi columna de gastos, bien se merece ese pecado tan español.



sábado, 26 de enero de 2013

Nuri y el amor.

Mi vida amorosa está a medio camino entre el diario de Bridget Jones y una mala teleserie venezolana.
A mi precocidad con las letras, se sumó un pronto despertar en asuntos de amoríos.
A los trece me enamoré perdidamente de un chico de dieciséis, con fama de rompecorazones. Él me dio mi primer beso.
Aún recuerdo mi espanto cuando el beso se transformó en un morreo en toda regla. Horrorizada, y temiendo por mi vida por la falta de aire, mi cabeza repasaba la poca información de mis archivos catalogados en el apartado de sexo.
Me pasé años colgada de ese imberbe, que me usaba cual clinex dejado en el bolsillo de la bata.
Pasé mis años de adolescencia, luchando por encontrar a la persona que me viera antes de ver mis enormes protuberancias mamarias. Hubo quien me llegó a querer de verdad... pero en esas ocasiones, mi rebelde coranzoncito ya se había fijado en el próximo que me haría llorar por las noches.
El padre de mi hijo fue un bálsamo de aceite en una época dónde había determinado comportarme como esos matones del corazón. Junto a él conocí la deseada estabilidad, la tranquilidad de saberse amada, los domingos de sofá, despertar por la mañana y no preocuparme de mis ojos de mofeta, por mi pereza a desmaquillarme la noche anterior.
La vida evoluciona y nosotros con ella. Y nuestras vidas tomaron caminos opuestos.
Nos queda un respeto mutuo y lo que nos seguirá uniendo hasta el fin de nuestros días. Lo más hermoso que hicimos juntos. Hugo.
Tras un tiempo de luto, y diez kilos menos (no hay mal que por bien no venga), llegó del pasado alguien, que me devolvió parte de lo que había abandonado por el camino. Me ayudó a desenterrar pedazos y a conciliarme con una Nuri que creía haber perdido. Del final de esa relación prefiero no acordarme...
Papá me llamaba el signo de la contradicción. Y tenía razón.
Sueño con los días en los que el pasado supere al futuro, cuando las arrugas no oculten mi edad, cuando mis recuerdos se desborden de los cajones de la mente y el corazón... Sueño con pasear al ritmo que marquen unos huesos gastados, de la mano de alguien a quien cuando mire, me confirme que ha valido la pena.
Sueño con la pasión. Vivir esta frágil existencia, apurando cada minuto...
Hoy puedo declarar, sin ninguna duda, que soy feliz.
Creo haber encontrado a la persona. A mi persona.
Que cree en mi más de lo que yo nunca creí. Que me hace reír, con quien las horas pasan raudas, alguien que termina mis frases exactamente como las terminaría yo. Con quien abandonaría mis noches de sueño, para pasarlas en sus brazos, charlando en susurros sobre como debería ser el mundo...
A quien admiro como padre, amigo, compañero.
Ya le veo como un viejecito gruñón, quejándose del frío bajo una manta, viendo, con una tímida sonrisa en los labios, la reposición de su adorada Star Wars.
Te quiero más que un poquito.



sábado, 19 de enero de 2013

El señor Nistal

El señor Nistal era el pilar que soportaba los cimientos de casa.
El encofrador que asegura una buena construcción.
El suelo firme y el techo que protege de la madre naturaleza.
Albañil de profesión, nunca le oí quejarse del duro trabajo que ejercía.
Recuerdo de niña, recorrer Barcelona en aquel Renault 12, mientras mi padre, cual guia turístico, ennumeraba los edificios en los que había trabajado, como uno de los primeros gruistas allá por los sesenta. Recuerdo su orgullo y mi admiración.
Era una enciclopedia andante. Siempre tenia respuestas, y si no las conocía, las buscaba hasta encontrarlas. Por casa pasaban familiares, amigos, vecinos... en busca de Amador. Si necesitaban hacer una gestión y desconocían el proceso, papá les guiaba por caminos burocráticos como el mejor de los asesores (yo alucinaba de qué papá supiera de tantas cosas, trabajando como trabajaba de sol a sol).
El señor Nistal me compró mi primera colección de libros, y la segunda y la tercera... Me regaló los únicos libros que poseía. Amarillentos y con el olor de otros tiempos impregnados en sus hojas. En esas mismas hojas donde aprendí a leer a mis tres años, sentada en sus rodillas.
No me dejaba utilizar la calculadora porque atrofia el cerebro.
Para supervisar la economía doméstica, llenaba un cuaderno de tapas de piel marrón, con imposibles sumas y multiplicaciones qué yo contemplaba horrorizada.
Papá sonreía pícaro, cuando me ganaba siempre al ajedrez. Se burlaba de mi técnica aprendida en el club, sin opciones frente a un rival autodidacta, con aperturas imposibles y finales imprevisibles.
Su sueño era viajar a Australia para ver a los canguros en vivo y en directo. Yo prefería África.
Félix y el lobo ibérico nos mantenía pegados en los incómodos sillones de la salita. Siempre acompañando las instructivas lecciones del señor Rodríguez, con anécdotas de una infancia en una pequeña aldea de León.
El yayo que malcría, que no puede contener la risa ante la última travesura, el que comprará las primeras fresas de la temporada, para disfrutar de la visión de su nieto dándose un buen atracón.
El señor Nistal no emite juicios, no aconseja, no desaprueba las decisiones ajenas. El señor Nistal te adelanta la ayuda antes de tener el valor de pedirla.
Y ante la pregunta de: -¿Cómo estás? siempre contestará: -¿Yo? ¡¡Bien!!
Al señor Nistal le cuesta entender que sus venitas son tan frágiles y estrechas, que está dejando de ser quien era. Que la materia que lo envuelve, ha decidido acabar, poco a poco, con el gran hombre que ha sido. Ahora deja pasar las horas sentado frente al televisor y los gruñidos sustituyen a la sabiduría de setenta y cinco años de vida.
A veces le miro de reojo y quisiera decirle algo que jamás he dicho en voz alta.
Tras un momento de duda... sigo en silencio.
Sé que él lo sabe y eso me consuela en mi cobardía.
Hoy voy a romper mi rutina de acabar el post con un dibujo. No puedo, ni quiero dibujar al señor Nistal. Hoy acabo con la última foto que le hice, hace tan sólo unos días...
Va por ti papá!


sábado, 12 de enero de 2013

Dones genéticos

Mi expediente academico habla de dos dones, que me fueron concedidos por el mero hecho de apellidarme Nistal.
Una facilidad innata para asimilar la información que se daba en clase, ahorrándome horas de estudio.
En los días previos a los exámenes finales, mis compañeras se dejaban los codos frente a los libros, mientras yo me dedicaba a leer novelas y la mítica Superpop. Las notas no bajaban del notable alto y los sobresalientes en matemáticas, literatura y sociales, disculpaban una actitud, no muy acorde con el catolicismo impuesto en el centro, al que me dedicaba a desafiar continuamente.
Recuerdo a la Madre Josefina en su despacho diciéndome:
-Nistal, si sus notas reflejasen su actitud, la expulsaría una semana. No me obligue a ello.
Gracias a una buena herencia genética, terminé mis estudios sin conocer el esfuerzo.
Y gracias a mi actitud, nunca soporté el peso del cartel de "empollona".
Mi segundo don que se intuye al leer los informes trimestrales, es mi incapacidad frente a cualquier deporte que se base en mover el esqueleto. La única prueba que superaba era la de velocidad. Pero mi particular estilo arrancaba risas en mis compañeras y desesperación en el profesor de gimnasia. La gran tortura se encontraba en un rinconcito al fondo del gimnasio. El Plinton. Desde segundo de EGB, una de las pruebas inamovibles de cada examen, era dar una voltereta en un espacio minúsculo encima de monstruosos cajones de madera. Mi mayor orgullo fue graduarme, negándome a someter a tal riesgo mi adorada integridad física.
Me consta que el suficiente "pelao", con el que fui pasando cursos, se lo debo al resto de profesorado, que convencían al sr. Pedro, de no manchar mi inmaculado expediente con un suspenso bien merecido.
El destino es un niño travieso que juega muy bien con la ironía.
Mi nuevo trabajo, regalo de reyes, me obliga a reconciliarme con mi yo descoordinado e inculto en materias deportivas.
Soy la nueva diseñadora de equipaciones deportivas para clubs, federaciones y deportistas de los que nunca había oído hablar, pero que me consta, son reconocidos (si no de qué serían portadas de revistas del sector, que cuelgan debidamente enmarcadas, en la pared situada a mi derecha?).
En cuatro días he diseñado maillots de ciclismo, culottes de running, bañadores de natación...
Mientras no me obliguen a participar en una carrera (y pueda ocultar que no sé ir en bici...), creo poder hacerme un hueco en una empresa que apostó por mi experiencia y mi habilidad con el Illustrator.
Sé que no es muy creativo, pero robaré horas al sueño y las dedicaré a mis niños mimados, esos que revolotean por mi cabeza y siempre encuentran el camino de salida.
¿Quién dijo miedo?









lunes, 7 de enero de 2013

Los Reyes Magos existen!

Yo, que a los cinco años descubrí el engaño que se escondía, tras la noche del cinco de enero, hoy me declaro la crédula más devota, de esos tres señores barbudos que montan en camello.
De niña, no me cuadraba que esos enormes rumiantes con joroba, pudiesen aterrizar en el balcón de casa, teniendo en cuenta, que entonces vivía en un cuarto! El papel de regalo se parecía, sospechosamente, al mismo que había visto días antes en el cuarto de la plancha, y el pan dejado la noche anterior, desaparecía sin dejar migas en el plato...
Mis padres nunca tuvieron en cuenta lo puñeteramente perspicaz que era su hija menor.
La magia no estaba hecha para mi.
Mientras mis amigas se embobaban frente al televisor viendo a David Blaine, doblando cucharas, yo me aburría soberanamente, sabiendo que detrás de todo sólo hay un buen truco.
Pero siempre creí en Campanilla... “Si quieres volar, sólo tienes que pensar en cosas alegres”. Y ésto, aderezado con cinco interminables meses, de hacer de la búsqueda de empleo mi trabajo, ha hecho que la magia sea posible, y esta misma mañana, recibía la llamada esperada.
Mañana comienzo una nueva etapa!!
Vuelvo a sentir las mariposas revoloteando por mi estómago, esas que vienen, independientemente de que sea primavera o no, cuando me siento feliz! He llamado a "mis personas", he publicado mi nuevo estado en Facebook, y ahora quiero compartirlo con los que me han ayudado a no perder la ilusión. Vuestras visitas a esta trapecista,  han sumado centímetros a esta enana, que empezó a creer en la magia a medida que veía crecer el contador, cuando el móvil pitaba, avisándome de un nuevo comentario... Gracias!!!
No penséis que os libraréis de mi... seguiré compartiendo pedazos de mi en este pequeño rinconcito.

P.D.: A Melchor, Gaspar y Baltasar:
-Prometo que el año que viene seré más generosa y en vez de las acostumbradas galletas, os compraré un cuartito de buen jamón.


sábado, 5 de enero de 2013

Bienvenida al 2013

Siguiendo el curso de los últimos meses del 2012, decidí terminar el año reinventando esa noche. Rompí con tradiciones familiares, asumiendo las consecuencias que se derivaron de tamaña valentía, y despedí ese fatídico año laboral, con amigos practicamente estrenados (no por ello menos importantes...), y la persona que, con paciencia, ha teñido mis días grises con todo el abanico del pantone.
Brindé por las nuevas oportunidades, que empiezan a ser una rutina en mi vida, por la ilusión aún presente, por lo que me deparará el nuevo año, por el primer beso recibido, por la voz aguda al otro lado del teléfono, deseando a su mamá feliz año...
Puedo decir que fue una buena noche, que las ausencias no se compensaron, pero fueron más llevaderas que otros años.
Pues bien, el día dos, mi cuerpo de treinta y tantos, me recordó que ya no es una buena idea enfundarse en un minivestido, en pleno invierno, por mucho fin de año que sea.
Si existiesen tiendas de venta y compra de mocos, como las hay de oro, a estas horas ya me estaba yo riendo de la puñetera crisis! Dios mio!! Es increíble lo que puede dar de sí una simple nariz!!
El "estas guapísima" (por triplicado!) que recibí el 31, debería poder enmarcarlo, para volver a él cada vez que me asomo al espejo. Para las ojeras de noches insomnes, suena que te suena, no existe corrector alguno que las disimule, mi nariz ha decidido pasar del trapecio e irse al camerino de los payasos, los ojos me lagrimean, mis labios están agrietados de los continuos intentos de respirar,... Me despierto por las mañanas, buscando a tientas el inhalador, enterrado bajo una montaña de clinex... Soy todo un espectáculo!
Y para colmo, me he convertido en una proscrita...
-Nada de besos, que me contagias!!
-No te acerques al niño, que no quiero que se ponga malito! A distancia!!!!
-Ufff!!! Yo no quiero virus cerca! (esto ya a gritos, porque en cuanto ha visto el clinex, creo que ha levantado el vuelo... o serán los mocos que han invadido mi cerebro y me hacen alucinar?)
Hoy he ido a una prueba para una oferta de trabajo y mi mayor preocupación, era poder resistir la tentación de enjuagar mi apéndice nasal cada cinco minutos, con el consiguiente temor de que no resbalara, indecorosamente, ninguna gotilla rebelde.
Dicen que el cuerpo es sabio, y el mio además, debe estar al tanto de mi cuenta corriente, porque milagrosamente, he respirado con normalidad durante dos largas horas!
Eso sí, en cuanto mis posaderas se han dejado caer en el asiento del coche, la caballería de la mucosidad ha descargado toda la artillería pesada! Traición!! Aghhhhhh!!!!!!