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domingo, 17 de marzo de 2013

Los amantes pasajeros

Que no me sobra el dinero, es algo que ya sabéis todos los que aparecéis por aquí de vez en cuando.
Así qué imaginad lo que duele ir al cine y pagar los casi 10 euros, para comprobar como se cae un mito.
Después de convencer a mi acompañante de que Almodóvar es, sin duda, la mejor opción y enumerar todas las razones por las que ha de dejar de lado su animadversión ante el director manchego, incluidas las típicas utilizadas por las mujeres: -Por favor, hazlo por mi... (acompañada la frase por zalamerías varias), nos sentamos en las incómodas butacas y en la espera de que empiece la película, nos fijamos que los espectadores tienen algo en común. Parece que acaben de bajar del autobús del imserso!
Se apagan las luces y susurro: -Ya verás... va a ser muy divertida. Entre el elenco de actores que aparecen y el guión made in Almodóvar, es imposible que no te guste...
A los diez minutos empiezo a sufrir.
Dios mio! Qué les ha pasado a Cruz y a Banderas?? 
Mentalmente cruzo los dedos, esperando que se trate de un desliz del director, el intentar darle caché a la cinta, introduciendo tal espantosa actuación de los actores españoles que cruzaron el charco obnubilados por las luces de Hollywood. 
Ya ha pasado una hora y sigo sin entender nada. Tiene todos los ingredientes y aún así...
Los personajes se pasean sin más. La profundidad no pasa de las capas superiores y el surrealismo que nos hubiese hecho destornillarnos de risa, sólo arranca alguna risita incómoda en algunas señoras  coincidiendo con las escenas más subidas de tono.
Llega la gran actuación!! I'm so exited y el magnífico playback del trio de azafatos, Javier Cámara, Rául Arévalo y Carlos Areces se llevan toda la gloria de dos horas de película! Claro, que con ver el trailer era más que suficiente... (ahora mismo sólo soy capaz de acordarme del precio de las entradas y las palomitas y la cocacola... Dios!! Qué derroche para disfrutar de dos minutos!)
Tengo que admitirlo.
Almodóvar me ha decepcionado terriblemente.
A mi lado mi sufrido acompañante no hace más que repetir: -Es un caradura!!
Yo intento argumentar que una de sus virtudes y que le hacen tan especial para algunos (entre los que me encontraba hasta hace un momento) es precisamente hacer lo que le da la gana. Pero, cosa no habitual en mi, no insisto mucho en el tema y tarareo en bajito esa canción de las Pointer Sisters, que será (lo acabo de decidir) el único recuerdo que voy a coleccionar de esta tarde.




sábado, 9 de marzo de 2013

La guerra de sexos.

Siempre he defendido la igualdad entre hombres y mujeres. Siempre creí que la educación es la base que puede acabar con actitudes estereotipadas. Estaba equivocada.
Lo supe en el momento en el que Hugo me preguntó a gritos, dónde estaban las tijeras, que se encontraban a dos metros de él. Justo en el mismo lugar donde reposan desde siempre.
Definitivamente, los hombres y las mujeres somos diferentes.
¿Conocéis a alguna mujer, amiga, hermana, compañera,... qué no haya dicho en más de una ocasión: -No me entiende, no se pone en mi lugar. Es como hablar con una pared. No sirve de nada.-?
El diálogo está sobrevalorado cuando los interlocutores no hablan el mismo idioma.
La gran temida frase (temida por los hombres, claro): -Tenemos que hablar-, suele dar como resultado un monólogo que sólo sirve para desahogar las pequeñas frustraciones cotidianas.
Ella sueña aún, con el príncipe azul que volverá a casa, tras haber derrotado al dragón come princesas (jefes sin empatía hacía la vida familiar de sus empleados), y la rescatará derribando los muros de su prisión (lavadoras, berridos de niños hambrientos y cansados, cenas apresuradas,...). La estrechará entre sus brazos y, a pesar de sus ojeras, su pelo revuelto y esa ropa de "andar por casa" que ha visto tiempos mejores, la mirará a los ojos y le dirá: Eres preciosa!
Si encima acompaña a ese gesto, el quitarle el delantal y ponérselo él para acabar con las croquetas,... entonces se convierte ante tus ojos en un súper héroe!
Los años convierten a los hombres en unos seres acomodados en una vida sin sorpresas. Todo está bien, siempre, siempre... todo está bien. Llega una fecha especial y ellos corren en el último minuto a comprar algo que, espera que le guste, aunque claro... -Cariño, es que eres muy complicada. Nunca sé qué comprarte-.
Já! Si pensáis que sois las más difíciles de contentar... lo tenéis claro! Ese puesto está abarrotado. Qué digo? Lo clausurarían por sobrepasar el aforo permitido!
Es que es muchísimo más difícil preparar una cena romántica para dos. Unas velas de los chinos, una pizza congelada, la música que nos gusta y unas bonitas palabras susurradas al oído supone un sobreesfuerzo humano no compatible con la tetosterona.
Los descendientes de Adán siguen sin entender que Eva vive en cada una de nosotras.
La estabilidad está muy bien. Pero de vez en cuando, necesitamos un paseo en la montaña rusa para seguir respirando.
Él se queja del ser que le recibe en casa. Esa extraña mujer que le reprocha llegar tarde diez minutos, que llora al oír a su bebé llorar, que llora porque quiere desaparecer bajo el nórdico de su cama...
Él se queja de sus cambios de humor. Ella calla porque sigue teniendo la esperanza de que se acordará de una fecha especial. Aún espera el milagro... pasados dos días, la tormenta estalla. Él no entenderá por dónde apareció la primera nube.
Él la mira de reojo y sigue repasando el día, sin conseguir dar con lo que ha hecho mal... ella siente que ya no la quiere ni la desea como antes. Hoy ha ido a la peluquería. Su pelo es diez centímetros más corto, se ha maquillado con esmero, estrena vestido... Él sigue pensando...
Ayer fue el día internacional de la mujer trabajadora.
Mi jefe trajo bombones!
Y "mi persona" me preparó la mejor calzone que he comido en mi vida.
Hoy es sábado y hemos desayunado entre las sábanas. En estos momentos escribo esto, a la espera de que mi príncipe despierte de su coma televisivo y me dedique una sonrisa. He probado con un beso, pero nada. He probado a menear el trasero cuando me he levantado al baño... nada.
Maldigo el día en que coloqué la maldita pantalla frente a la cama!
Chicas: -no hay nada que hacer... Es imposible competir con esa capacidad innata de sólo poseen los hombres. No sabéis a qué me refiero?
Situación:
Frente a un televisor, viendo cualquier cosa sin interés alguno.
 Ella pregunta:
-En qué piensas?
Él contesta:
-En nada.





viernes, 1 de marzo de 2013

El talento anónimo

Supongo que no soy la única a la que le indigna ver, cómo personas con gran talento, pasan por esta vida sin más. Intentando sobrevivir sin haber conocido el reconocimiento y la satisfacción de vivir de los frutos de un don. Un don que parece estar reservado a los que nacieron en una cuna u otra. Aún cuando el talento verdadero y genuino no conoce de cuentas corrientes.
Quien diga que el dinero no provee de felicidad, o tiene los bolsillos llenos (y siempre los ha tenido), o ha asumido resignado lo que el destino le ha deparado.
Yo sigo soñando y eso me hace permanecer despierta. Sigo trabajando para esquivar las líneas que se trazaron sin mi consentimiento. Pero otros no creen lo suficiente. Hoy va por ellos.
Tengo una "pastel-hermana" (descripción de un pequeñajo de cinco años, con unos ojos como platos al ver a Goku en su pastel de cumpleaños).
Tras años de desempleo, y deslizándose por un túnel cada vez más oscuro, decidió llenar sus horas en algo que ocupase su mente y sus manos.
Recetas de internautas, azúcar, pincel en mano, improvisemos un molde, un color aquí, otro allá, más azúcar, el horno casi por estrenar, una primera obra, el deseo de mejorarla, un aniversario,... el reloj de la cocina marca las tres de la madrugada y al fin sonríe. Una sonrisa que merece y necesita. Una sonrisa azucarada.
Cuando crees que ya es imposible que te sorprenda, aparece con una caja de galletas, donde la propia caja es una gran galleta y en su interior guarda un mensaje de amor... un puzzle,... un ajedrez donde puedes comerte a la dama literalmente!. No hay límites.
Mi hijo es su fan número uno. Adora entrar en esa casa que huele siempre a magdalenas recién hechas, hojaldres, panecillos, cruasanes,... -Mamá, tengo tanta suerte de que la tata sea pastelera!
Nunca asistió a cursos, no puede costearse moldes y utensilios que facilitarían la tarea de crear esas hermosas flores que tanta pena da comérselas... sustituye las herramientas de los grandes pasteleros con dosis de creatividad e ingenio. Improvisa mangas pasteleras y con la punta de un pincel dibuja sobre la masa recién horneada. Hugo husmea el aire como lo solía hacer el oso Yogui. Yo me embriago de olor a arte.
A cada pastel se suma una discusión.
Todos los que han visto sus obras se preguntan por qué no está triunfando.
-Abre una tienda!. -Cualquier pastelería te contrataría!. -Crea una página web!. -Pero, lo has intentado?
Cuando asumes que el camino es el que es, que es mejor no dejarse llevar por la tentación (todos sabemos lo que le pasó a Caperucita...), cuando ves el tren pasar y crees que ha sido el último, ya no eres capaz de ver en los ojos de los demás, lo que no puedes ver en los tuyos. Admiración.
Mi familia es curiosa allá por donde la mires. Dotados con un pedacito de creatividad, y despojados de los recursos que materializaría los talentos anónimos que crecen en nosotros.
Hoy va por la tata!!