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domingo, 28 de abril de 2013

Tupper Sex

La semana pasada me invitaron a un Tupper Sex. El primero al que asistía.
Y lo hice con una mezcla de curiosidad y escepticismo.
Personalmente los aparatitos de plástico no me ponen nada, de hecho me causan bastante rechazo si la idea consiste en utilizarlos a solas. Contemplar esos enormes falos dotados de las más extrañas y antiestéticas tecnologías, con ruedas metálicas, bolitas y 20 posiciones no causaron en mi el efecto esperado por la comercial, que animó la velada con interesantes anécdotas personales. Cuatro maridos, adicta al ejercicio con bolas chinas y con una piel sedosa gracias a un lubricante vaginal, son buenas razones para convertirte en organizadora de noches de látex y cuero.
Y no digamos de los dilatadores anales... Ni Christian Grey hubiese logrado que me animara a probarlos! La visión del cuarto rojo de placer se convirtió al instante en una mazmorra de la edad media. Ungüentos de olores y sabores para camuflar el olor y sabor de la madre naturaleza. Conejitos, conchas, huevos... y todo, cómo no! de color rosa!
La charla estuvo bien pero lo mejor llegó después.
Una vez hecha la compra, (porque en el momento en que se acerca una con la tarjeta en mano, el resto no tienen más opción que demostrar lo "abierta" que es en sus relaciones sexuales. Vamos! que la comercial se fue con una sonrisa de oreja a oreja) llegó la cena y las confesiones.
La confianza entre mujeres es algo de sobra conocido y allí no hubo quien se libró de contar, con pelos y señales, sus artes amatorias. Entre risas y algún llanto, desgranamos sin piedad nuestra intimidad más íntima.

Los problemas de cama suelen aparecer de la mano de la monotonía, la falta de confianza en una misma, y en la persona con la que compartes almohada. Cada persona es única y así debería sentirse. El deseo no empieza y acaba en cierta parte de la anatomía femenina, el gran orgasmo llega si antes te has visto reflejada en unos ojos que te ven como la diosa que todas llevamos dentro (sin michelines, celulitis, flacidez, con el pecho virgen de lactancias y un culo a la altura de las circunstancias), cuando la confianza de compartir cuenta corriente, hijos y olores en el baño llega al dormitorio. Cuando las risas despiertan al vecino, mientras intentas deshacerte de esa postura imposible que ni siquiera aparece en el Kamasutra. Susurrar al oído cual GPS, el camino correcto y perderse en otros inexplorados...
Por qué las mujeres somos asiduas a este tipo de eventos?
Es la pregunta que deberían hacerse millones de hombres.
El tópico de que los hombres siempre piensa en "eso", es absolutamente falso. Bueno, vale, esto no es del todo correcto. Más bien diría que ellos no son los únicos que desean tener una vida sexual plena y satisfactoria. Pero, coincidimos en el contenido? Nos satisfacen las mismas cosas?
Definitivamente no.
El "aquí te pillo, aquí te mato" está muy bien para una vez de cada diez, y la seguridad de que pulsando el botón A, les llevará al botón B, para llegar al esperado botón C... hacedme caso, llegará el día en que el botón A habrá muerto de puro aburrimiento.
Hay a quien le gusta disfrazarse, decir palabras obscenas en otros idiomas, compartir la cama con la caja de los "juguetes", el sexo medio público, gritar, callar, mirar, oír,... todo, todo es lícito y lo más probable, es que a lo largo de tu vida (con suerte y buena compañía), disfrutes de todo eso y más. Siempre que tu persona comprenda que la evolución de la especie comprende otros terrenos.
La sexualidad femenina es sencilla en su complejidad.

-Ven, acompáñame...
-Mmmm, a dónde me llevas?
-Deja que te tape los ojos... y ahora no te muevas. Confía en mi.
-Pero,... y ese ruido?
-Recuerdas mi noche de chicas? Yo también compré algo.



miércoles, 3 de abril de 2013

La becaria


Basado en hechos reales.
Los nombres han sido cambiados para preservar los lazos de compañerismo tan útiles en estos tiempos…

La nueva becaria es una belleza natural, sin artificios, delgada por arte y magia de la genética y, para colmo de males… extremadamente inteligente.
Han colocado su mesa al fondo del departamento de marketing, dotándola de una vista espectacular de los casi cuarenta empleados, que ocupan la planta siete de una conocidísima marca de moda.
Su objetivo es transformar su contrato en prácticas por un futuro prometedor con sólo demostrar su profesionalidad, y hacerse un hueco entre las compañeras que podrían ayudar en esa tarea… (…)
Han pasado tres meses y le han aumentado las horas! Todo marcha según el plan.
Ya ha asumido que “El diablo viste de Prada” no es ficción… en un ambiente femenino (y super pijo) por excelencia, se las ve y desea para combinar las prendas de su armario, para que parezcan nuevas y de rabiosa actualidad, ha aprendido a correr por los andenes de Renfe con los taconazos, que hasta hace poco reservaba para las grandes ocasiones (ahora entiende por qué hay moqueta en todo el edificio…).
Ya tiene compañeras que la buscan para ir a tomar un café!!
Tiene que esforzarse en mirarles de frente, ya que por las líneas de sus cuerpos no las diferenciaría nunca. Bueno, quizás a Paola… la pobrecilla aún no se ha recuperado del parto.
Da igual la edad o el estatus. Allí no se pasa de los 50 kg. Y no basta con tenerlos… hay que enseñarlos! Ya se ha acostumbrado a las grandes reuniones y a mantener la cabeza fría a pesar de las tri-compi (compañera + dos amiguitas turgentes a base de bisturí, que luchan por salir del minúsculo sostén y asomarse por el gran escote).
También se enseña, y mucho, la cuenta corriente. No es que te muestren su saldo, no hombre, no! Es mucho más sutil y efectivo. Escoged el camino más largo a tu mesa aferrada a un Fendi es pura matemáticas!

15:00h. Lugar: la mesa del fondo / Estado: La becaria se nos cae de sueño / Causa: el último proyecto del máster / Solución: azúcar y cafeína!!
-No me lo puedo creer! Pero nena, tú sabes lo qué estás haciendo??
-Qué, qué?- oh no! qué habré hecho? La habré cagado en la campaña con Paz Vega?
-Eso es un Kinder Bueno? Y acompañado por una coca cola? Y ni siquiera es Zero!! Eres consciente de las calorías qué lleva todo eso?
-Emm… bueno… yo es que… tenía sueño.
-Mírame a mi! Una ensalada y esta tarde al Gym.
Paola se une al corrillo.
-Vosotras creéis que puedo pasar del Gym por una tarde? Es que me ha bajado la regla y estoy puff.
-Claro que sí mujer!- Dice sin pensar la chica en prácticas aún sin domesticar.
-Pero es razón suficiente? Es que no me veo con fuerzas…
-Vas a ir! Y para darte ánimos te acompañaré yo. Por cierto, sabes qué han contratado a un entrenador personal que hace maravillas con las mamás primerizas?
La becaria vuelve a su mesa y recuerda nostálgica cuando su sueldo superaba los 500€ y podía permitirse ir al gimnasio dos veces por semana. Siempre le ha gustado el ejercicio desde sus años de atletismo infantil… Mientras vuelve la vista atrás y se deja llevar por los recuerdos, sus manos se dedican a llevar a sus labios el delicioso Kinder Bueno y la estimulante Coca cola…